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Hna María Clotilde, SSpS (Necrología)

La Hna. María Clotilde Navarro, Misionera Sierva del Espíritu Santo, nació el 14 de enero de 1940 en San Cosme, Provincia de Corrientes. Ese mismo día fue bautizada con el nombre de Antonia. En la misma Parroquia de San Luis Rey de Francia, de la ciudad de San Luis del Palmar, completó los sacramentos de iniciación a la fe cristiana, recibiendo la Primera Comunión y Confirmación a los 9 años. Su madre, María Gregoria Navarro, había migrado a la Argentina desde Tolosa, España. Su padre, Celimón Vallejo, de profesión militar, también había nacido allí.

Después de haber compartido unos años con las Hnas. de la comunidad del Colegio Espíritu Santo de Floresta, pidió el ingreso a la Congregación expresando que desde muy pequeña había querido ser hermana. En su carta dice que conoció otras congregaciones pero que sólo hacia la nuestra sintió atracción debido a su especial devoción y veneración al Espíritu Santo a quien quería servir y adorar.

Antes de ingresar recibió formación en dactilografía, manualidades y corte y confección y en Colegio Espíritu Santo fue ayudante de la Hna. Irmingardis en la sala de 5 años; las Hnas. recuerdan que la calma silenciosa de “Antoñita” ayudaba a calmar también a las niñas de la sala. En la Congregación cursó estudios docentes y se recibió como profesora de Jardín de Infantes. En una carta conservada en nuestros archivos expresa el gran cariño que le tuvo al preescolar y cómo le costó dejarlo cuando le encomendaron otro servicio.

En la década del 70 fue preceptora, catequista y bibliotecaria en el nivel secundario. Luego fue ecónoma y coordinadora del personal de maestranza en el Colegio Espíritu Santo, en el Colegio Santa Teresa de Colonia Hinojo y en el Convento. Entre los años 1998 y 2008 prestó sus servicios en Roma en nuestra Casa General. Las Hnas. recuerdan que disfrutaba el encargo especial que le habían hecho de mostrar las reliquias de la Generación Fundadora a las misioneras que pasaban por la casa general antes de ir a su lugar de misión.

Como ecónoma, era extremadamente responsable y le gustaba no perderse detalle de todo lo que ocurría en la casa. Tenía mucho cuidado con las cosas que se le confiaban. Buscaba tener las llaves de todas las puertas y disfrutaba abriéndoles a las visitas que llegaban. Era sumamente amable y solícita con visitas, empleados y miembros de la Unión de Padres de Familia. Era muy observadora, hubo asuntos de las escuelas que se pudieron resolver gracias a esta capacidad que utilizaba -aunque le implicara pasar horas y días de investigación… hasta encubierta!

Podemos decir que fue una Hermana sencilla que buscó hacer el bien muchas veces sin ser notada ya que tendía a ser especialmente reservada en cuanto a su vida personal, familiar y en su compartir con las Hnas.

Su forma de expresar el amor a empleados y Hnas. era buscando darles alguna alegría a través de algún servicio o gesto. Si la persona se daba cuenta y lo apreciaba, la Hna. María Clotilde seguiría procurando que no le faltara ese detalle; podía ser un poco de pan, un café caliente, fruta, herramientas o todo tipo de servicios domésticos. También tenía el don de hacer hermosos arreglos florales. Cuando se sumó a la comunidad de las Hnas. del Hogar Santa Ana debido a su estado de salud, demostró solicitud por las Hnas. mayores con quienes compartía.

Vino a la Casa Provincial en el 2018 al cerrarse nuestra comunidad SSpS en el Colegio Santa Teresa de Colonia Hinojo. Hace 4 años su salud física y mental se deterioró rápidamente hasta quedar totalmente postrada. Su cuerpo fue fallando lentamente y sufrió una larga agonía. Escuchaba y reaccionaba con los gestos de sus ojos a lo que se le decía o rezaba pero no podía comunicarse de otro modo. Las Hnas. y nuestros empleados la atendieron física y espiritualmente con mucha dedicación, paciencia y amor. Finalmente, rodeada y acompañada por mucha oración, logró entregarse y dar el paso final; su rostro cambió y con un brillo distinto se fue en paz.

Querida Hna. María Clotilde, como dice el evangelio que proclamamos en la Eucaristía en la que celebramos tu vida y tu pascua, el Señor te llama hoy a disfrutar de su Reino. Él, que ve en lo escondido, te tendrá en cuenta cada detalle de amor y servicio a los demás como si se lo hubieras entregado a Él mismo. Sin duda te lo recompensará por el resto de la eternidad sanando todas las heridas que quedaron sin curar.

Ahora te toca gozar del amor, la paz y el banquete que Dios Trinidad tenía para vos preparado desde el momento que te llamó y consagró. Descansa en paz querida Hna. María Clotilde y fiel a tu amor solícito, observa desde el cielo las gracias que necesitamos los que seguimos peregrinando en esta tierra e intercede por nosotros para que las podamos alcanzar!

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